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Google tuvo que retirar su nueva IA de Google Earth solo un día después de lanzarla: este fue el motivo

Google desactivó su función de IA generativa en Google Earth menos de 24 horas después de lanzarla, tras detectar imágenes satelitales falsas de conflictos y catástrofes reales. Qué pasó y qué significa para la fiabilidad de las imágenes por satélite.

Por Equipo Editorial7 min de lectura

Elaborado con apoyo de IA y revisado manualmente antes de publicarse — más en nuestro proceso editorial.

Google tuvo que retirar su nueva IA de Google Earth solo un día después de lanzarla: este fue el motivo

Durante décadas, Google Earth se ha convertido en una de las herramientas más fiables para visualizar el planeta desde el espacio. Periodistas, investigadores, empresas e incluso organismos públicos utilizan sus imágenes para analizar cambios en el territorio o verificar acontecimientos. Sin embargo, esa confianza estuvo a punto de ponerse en duda cuando Google lanzó una nueva función basada en inteligencia artificial capaz de modificar imágenes satelitales mediante simples instrucciones de texto. Menos de 24 horas después de su lanzamiento, el 30 de julio de 2026, la compañía decidió retirarla.

¿Qué hacía exactamente la nueva función?

La función, conocida como Nano Banana 2, usaba un modelo de IA generativa de Google integrado en la versión web de Google Earth. Al hacer zoom sobre cualquier punto del mapa, aparecía la opción de "crear imagen": el usuario escribía una instrucción y la IA modificaba la vista satelital sobre esa ubicación real. Instrucciones de ejemplo eran cosas como:

  • "añade un parque solar";
  • "convierte este terreno en un bosque";
  • "construye un estadio";
  • "muestra una ciudad futurista".

Google la presentó como una herramienta pensada para profesionales del sector geoespacial: urbanismo, arquitectura, proyectos inmobiliarios y visualización de ideas. No modificaba las imágenes oficiales visibles para todos los usuarios de Google Earth, sino que generaba una versión editada visible solo para quien la creaba.

¿Qué salió mal casi de inmediato?

En cuestión de horas, periodistas e investigadores especializados en verificación de imágenes empezaron a probar los límites de la herramienta, y el resultado fue más grave de lo que Google parecía haber anticipado. Con prompts sencillos consiguieron generar escenas extremadamente realistas de sucesos que nunca ocurrieron: un supuesto campamento de refugiados en la frontera entre EE. UU. y México, un cráter de explosión junto a un hospital, una instalación nuclear inexistente en Irán, o un Capitolio de EE. UU. inundado. Ninguna de esas instrucciones fue bloqueada por el sistema.

Aunque las imágenes se generaban dentro de Google Earth y quedaban asociadas a quien las creaba, nada impedía capturarlas como una simple captura de pantalla y compartirlas fuera de la plataforma como si fueran auténticas.

Uso previsto por GoogleUso indebido detectado en horas
Visualizar un parque solar o un edificio nuevo sobre un terreno realGenerar un cráter de explosión junto a un hospital
Maquetas de urbanismo para presentaciones profesionalesSimular un campamento de refugiados en una frontera real
Prototipos de arquitectura e interiorismoCrear una instalación nuclear inexistente en un país real
Visualización de ideas para proyectos inmobiliariosCapturas compartidas fuera de la app como si fueran imágenes reales

¿No llevaban marca de agua?

Sí. Google aplicaba SynthID, su sistema de marca de agua digital para contenido generado con IA, y remitía a los usuarios a herramientas como Gemini o Google Lens para verificar el origen de una imagen sospechosa. El problema es que esa protección solo funciona si alguien se molesta en comprobarla: en cuanto una imagen se comparte como captura de pantalla o como vídeo grabado de la pantalla, la marca de agua deja de ser accesible para quien la recibe, y a simple vista el contenido resulta indistinguible de una fotografía satelital real.

¿Por qué Google decidió retirarla?

Google reconoció que la función tuvo usos legítimos por parte de profesionales del sector geoespacial, pero que también detectó capturas compartidas que parecían vulnerar sus propias políticas sobre desinformación. Ante ese riesgo, la compañía optó por desactivarla temporalmente mientras desarrolla salvaguardas más robustas, sin dar una fecha para su reactivación.

¿Qué riesgos plantea una herramienta así?

Las imágenes por satélite no son solo curiosidad: se usan para verificar conflictos armados, estudiar incendios e inundaciones, analizar deforestación, planificar infraestructuras, comprobar cambios urbanos y sostener investigaciones periodísticas. Si generar una imagen satelital falsa con apariencia auténtica se vuelve tan sencillo como escribir una frase, distinguir entre lo real y lo fabricado —justo en la fuente que muchos usan para verificar otras noticias— se vuelve mucho más difícil.

La paradoja de Google

Mientras retiraba esta función generativa, Google sigue ampliando otras capacidades de IA en Google Earth con fines puramente analíticos: herramientas para detectar automáticamente cambios en el terreno entre distintos años, clasificación automática de áreas mediante IA, y consultas en lenguaje natural sobre datos geoespaciales. La diferencia de fondo es esa: estas funciones ayudan a interpretar datos reales, no a inventar escenas que parecen reales sin serlo.

¿Ha fracasado la IA en Google Earth?

No. Lo que ha fracasado es una implementación concreta, lanzada sin suficientes barreras de contención para un caso de uso —modificar imágenes de lugares reales, incluida infraestructura crítica y zonas de conflicto— especialmente sensible al mal uso. Google continúa invirtiendo en IA para Google Earth en análisis del territorio, detección de cambios, clasificación de imágenes y asistencia mediante Gemini; la función pausada era la única de tipo generativo/creativo, no analítico.

¿Qué significa para el futuro?

Este caso ilustra uno de los mayores desafíos de la IA generativa según se expande: hasta ahora los deepfakes se asociaban sobre todo a fotografías y vídeos de personas, pero la misma técnica se aplica igual de bien a mapas, imágenes satelitales, fotografías aéreas y reconstrucciones del mundo real. Eso obligará a empresas tecnológicas, periodistas, administraciones públicas y usuarios a reforzar sus procesos de verificación antes de dar por buena cualquier imagen que parezca "oficial".

Metodología

Los hechos de este artículo —el lanzamiento el 30 de julio de 2026 y la retirada el 31 de julio, el nombre del modelo Nano Banana 2, el uso de SynthID como marca de agua, y los ejemplos de imágenes fabricadas de zonas de conflicto y catástrofes reales— proceden de la cobertura de NPR y Decrypt, ambos publicados el 31 de julio de 2026. Google no ha dado una fecha de reactivación de la función. Revisaremos este artículo si se conocen nuevos detalles.

Conclusión

Google Earth sigue siendo, hoy, una fuente fiable para verificar el mundo real — precisamente porque Google actuó rápido al detectar que su nueva función de IA generativa podía usarse para fabricar justo lo contrario. El episodio no invalida el uso de IA en herramientas geoespaciales, pero deja una lección clara: cuanto más realista es la generación de imágenes, más crítico es probar los límites antes de lanzar, no después. Si te interesa cómo la IA generativa está cambiando la forma en que verificamos lo que vemos, nuestra guía sobre Google Gemini repasa el resto de modelos y funciones que la compañía sigue desplegando en paralelo.

Preguntas frecuentes

Porque detectó que la función, capaz de modificar imágenes satelitales reales mediante texto, se estaba usando para generar y compartir imágenes falsas de conflictos y catástrofes (una frontera, un hospital, una instalación nuclear) que parecían auténticas fuera de la app, en un uso que Google considera contrario a sus políticas de desinformación.

Se llamaba Nano Banana 2 y permitía, dentro de la versión web de Google Earth, escribir una instrucción de texto ("añade un parque solar", "construye un estadio") para generar una versión editada por IA de una imagen satelital real. Estaba pensada para urbanismo, arquitectura y visualización de proyectos.

Sí llevaban la marca de agua digital SynthID de Google, pero esa protección deja de ser visible o verificable en cuanto la imagen se comparte como una simple captura de pantalla fuera de Google Earth, que es exactamente como se difundieron los ejemplos más problemáticos.

Google no ha dado una fecha. La compañía dijo que la desactivó temporalmente mientras desarrolla salvaguardas más robustas, sin comprometerse a un plazo concreto de reactivación.

No. Google mantiene activas otras funciones de IA en Google Earth (detección de cambios en el terreno, clasificación automática de áreas, consultas en lenguaje natural) porque trabajan sobre datos reales en vez de generar escenas ficticias. Solo se retiró la función generativa/creativa.

Sí, con matices: las imágenes satelitales oficiales de Google Earth no se ven afectadas por esta función, que solo generaba versiones editadas visibles para quien las creaba. El riesgo real está fuera de la plataforma, en capturas de pantalla que circulan por redes sociales sin contexto ni marca de agua verificable.